La Sorprendente Relación entre el Papa, la Religión Católica y la Coctelería


¿Quién diría que al levantar un cóctel bien preparado podríamos estar, sin saberlo, levantando también un pequeño homenaje a siglos de historia religiosa? Vamos a darle un sorbo a esta curiosa conexión entre papas, monjes y el arte de la coctelería.


Un brindis sagrado: el inicio de todo


Desde tiempos bíblicos, el vino ha sido protagonista en la vida católica, no solo como símbolo espiritual en la Eucaristía, sino también como parte esencial de la cultura cotidiana. Pero aquí no termina la historia.

Durante la Edad Media, los monasterios fueron los verdaderos "laboratorios" de la bebida: los monjes no solo producían vinos, sino que también destilaban licores a base de hierbas, frutas y especias. ¡Todo pensado originalmente como remedios medicinales!


Papas, banquetes y buen beber


Aunque la Iglesia siempre predicó la moderación, algunos papas eran verdaderos entusiastas del buen comer y beber. En el Renacimiento, papas como León X organizaban banquetes memorables en el Vaticano, donde el vino era protagonista absoluto.

De hecho, estos eventos ayudaron a impulsar la viticultura en toda Europa. El buen gusto papal puso estándares que todavía influyen en la manera en que entendemos el vino y el licor hoy.


De los monasterios a las barras del mundo


Muchos licores que usamos hoy en cócteles nacieron en monasterios:

  • Chartreuse, elaborado secretamente por los monjes cartujos en Francia.

  • Bénédictine, una receta creada (y muy bien resguardada) por monjes de Normandía.

  • Frangelico, un licor de avellanas inspirado en recetas de monjes italianos.

Así que, sin saberlo, cuando pides un trago como un Last Word o un Bijou, estás bebiendo un pedacito de historia religiosa embotellada.

Cocteles con espíritu monástico

¿Te animas a probar algunos tragos que llevan el legado de los monasterios? Aquí te dejo unos clásicos, perfectos para cualquier ocasión:


1. The Last Word
  • 22.5 ml de ginebra

  • 22.5 ml de Chartreuse verde

  • 22.5 ml de licor Marrasquino

  • 22.5 ml de jugo de lima
    Shake it: Agita con hielo y sirve en copa fría.


2. Bijou Cocktail
  • 30 ml de ginebra

  • 30 ml de vermut dulce

  • 30 ml de Chartreuse verde

  • 1 dash de bitter de naranja
    Stir it: Revuelve con hielo y decora con una cereza o limón.


3. Champs-Élysées
  • 45 ml de coñac

  • 15 ml de Chartreuse verde

  • 15 ml de jugo de limón

  • 10 ml de jarabe simple

  • 1 dash de bitter de angostura
    Shake & Shine: Agita todo y sirve en copa elegante.


4. Frangelico Sour
  • 60 ml de Frangelico

  • 30 ml de jugo de limón

  • 15 ml de jarabe simple
    (Opcional: un toque de clara de huevo)
    Smooth move: Agita bien y disfruta.


5. Benedictine and Brandy (B&B)
  • 30 ml de Bénédictine

  • 30 ml de brandy
    Simple & chic: Servido solo o con un hielo grande.



Un brindis final


Bajo el papado de Francisco —el primer papa latinoamericano, conocido por su sencillez y calidez humana— la relación de la Iglesia con el mundo cotidiano se siente más viva que nunca. Francisco ha hablado muchas veces sobre la importancia de celebrar la vida con alegría, de compartir una mesa con amigos y familia, y de encontrar a Dios en las cosas simples. ¿Qué mejor homenaje que levantar un vaso en buena compañía?
Así que la próxima vez que disfrutes un cóctel especial, brinda por el pasado, por los monjes alquimistas y sobre todo en memoria del papa que vino a cambiar la historia que teníamos con grandes valores como la humildad, la empatía pero sobre todo la hermandad y por el espíritu alegre que tengamos siempre!!

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